Hoy se concretará la postergada reunión de la mesa tucumana de Juntos por el Cambio. Será un encuentro por demás particular: en buena medida, entre los principales referentes de ese sector de la oposición está, prácticamente, todo dicho. Cuanto menos, está expuesto lo más sustancial para este momento del armado de una coalición: el radicalismo se encuentra irrenconciliablemente dividido entre los que quieren sumar a FR al armado electoral; y los que consideran que una alianza semejante es inadmisible.
Quizás porque esos naipes ya están sobre la mesa nadie “cantó” nada hasta las horas previas. Hasta el miércoles estaba en duda si la reunión iba a realizarse, porque se había convenido celebrarla en Concepción, pero en el grupo de WhatsApp nadie decía nada. A última hora de ese día asomó el cambio de coordenadas. Y ayer se confirmó que los dirigentes de la Coalición Cívica, la Democracia Cristiana, el PRO y la UCR se verán a las 10 en el Hotel Yerba Buena.
Hasta anoche, la palabra clave que predestinada a signar el encuentro era “amplitud”. El intendente anfitrión, Mariano Campero, y su par de Concepción. Roberto Sánchez, plantearán que, en la provincia, Juntos por el Cambio debe “ampliarse”. Es decir, abrir la puerta para la integración de Ricardo Bussi. Los jefes municipales vienen manteniendo no sólo conversaciones, sino que han compartido numerosos actos políticos desde finales del año pasado. El líder de FR, además, ya dio un ultimátum esta semana: o lo incluyen en JXC o el competirá con su propia lista en los próximos comicios.
Contra esa posibilidad se ha expresado ya el interventor de la UCR, José “Lucho” Argañaraz y el legislador José María Canelada.
En ese contexto, la de hoy puede ser una jornada determinante para el espacio macrista de la provincia.